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Mensaje esperanzador de Monseñor Eugenio Biffi

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08.01.2025

Continúo motivado por mi admiración hacia la vida y obra de Monseñor Eugenio Biffi. Encontré unas palabras suyas que merecen reflexión. Es un mensaje que, hoy más que nunca, Cartagena necesita escuchar:

“Justa es vuestra alegría en este día, que os recuerda las más gloriosas memorias; pero debéis tener presente, que para ser dignos de libertad, debéis esforzaros por cumplir con los deberes de buenos ciudadanos. Si no hay orden hay confusión, y en la confusión la libertad se vuelve libertinaje, y lo que debía ser fuente de vida se vuelve germen de desconcierto y corrupción. Yo espero que una época tranquila y de paz haya llegado para nuestra amada República; unámonos en un solo corazón, olvidemos los rencores y las enemistades: un velo se extiende sobre lo que ha pasado, rodeemos a la autoridad, apoyémosla con nuestra obediencia y nuestro amor, dediquémonos al trabajo reparador y fecundo, y sobre todo seamos buenos cristianos y seremos buenos ciudadanos, haremos feliz a la patria terrenal y nos haremos dignos de la patria que nos está preparada en el cielo y que yo os deseo de todo corazón”.

Monseñor Biffi advertía que la libertad sin orden degenera en libertinaje y que, sin principios ni deberes ciudadanos, se convierte en desconcierto y corrupción. Su llamado a ser “buenos ciudadanos” cobra relevancia hoy. Cartagena necesita reencontrarse con una libertad responsable, que combine derechos y deberes.

Lupa a la Reforma Laboral

La realidad urbana refleja cómo la falta de orden genera confusión, desde el transporte hasta la seguridad y los servicios básicos. Su invitación al “trabajo reparador y fecundo” resuena en una ciudad rica en cultura y potencial económico, pero limitada por divisiones e intereses individuales. La pobreza y la exclusión exigen acciones concretas, pues la libertad sin resultados es una ilusión.

Cartagena debe ser ejemplo de reconciliación y progreso. Ese espíritu de unidad promovido por Biffi vive en líderes comunitarios, jóvenes y trabajadores que transforman la ciudad.

Hoy, más que críticas, Cartagena necesita rodear a la autoridad con apoyo y participación activa para construir soluciones. No se trata de obediencia ciega, sino de un pacto por el bien común, donde todos asuman un rol responsable.

Biffi nos invita a ser buenos cristianos para ser buenos ciudadanos. En una ciudad marcada por la fe, este mensaje va más allá de lo espiritual: es un llamado ético a recuperar valores como la solidaridad, la justicia y la empatía. El cambio comienza en cada uno de nosotros y en nuestras decisiones diarias.

La Cartagena de hoy, como la Colombia de 1885, enfrenta un punto de inflexión, ¿sabremos responder al desafío de la libertad con dignidad, responsabilidad y trabajo colectivo?


© El Universal