Sin teclas no hay paraíso
En varios países persiste hoy una intensa discusión sobre la conveniencia de prohibir los celulares en los recintos escolares y restringir el acceso de los adolescentes a las redes sociales. El argumento central es la protección de la salud mental y la recuperación de la concentración en las aulas. Un propósito loable. Sin embargo, el debate parte de una premisa incompleta, pues, más allá de una simple distracción pedagógica o de una adicción tecnológica, los dispositivos digitales se han convertido en el principal escenario en el que hoy se forman, evolucionan y también se deterioran las relaciones sociales.
(Le puede in teresar: La hora de ‘satispensar’).
No se trata de una alarma generacional ni de una exageración sociológica. Los datos lo confirman. Un estudio de la Universidad de Stanford sobre la forma en que las parejas se conocen y permanecen juntas muestra un cambio histórico sin precedentes. Durante buena parte del siglo pasado, las relaciones surgían en entornos físicos y socialmente........
