La presión de las encuestas
Aunque en teoría las encuestas deberían servir para tomarle el pulso a la opinión pública, en la práctica se han convertido en otra cosa. Algo así como una coacción permanente sobre el elector. Como defensor de la libertad de expresión, uno debería celebrar que se publiquen, pero no es tan sencillo. Lo que los encuestadores presentan como la foto de un instante se parece cada vez más a un manual de instrucciones: “Esto es lo que piensa la gente... y lo que usted también debería pensar”.
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Hoy las encuestas ya no se limitan a medir la opinión: la moldean. Antes uno se preguntaba quién tenía más experiencia; ahora basta con saber quién va de puntero. La política dejó de discutirse en términos de ideas y pasó a leerse como una tabla de posiciones. El voto dejó de ser el resultado de una reflexión y se convirtió en una apuesta.
Así, la democracia parece más un casino, pero sin ganadores. Las encuestas reducen campañas complejas a un marcador en........
