El ocaso del petrismo y el uribismo
Por primera vez, después de tres años y medio en el gobierno, han pasado diez días en los que el presidente Petro no ha tenido control sobre la agenda pública del país. Pese a la expedición de polémicos decretos, declaraciones inadecuadas y un ataque de homofobia, la presencia del primer mandatario ha pasado más o menos desapercibida. Un millón doscientos cincuenta y cinco mil votos han hecho que los colombianos se detengan para descubrir al nuevo personaje de la política nacional. La manera como ha moldeado su aspiración a ser presidente de la República, su trayectoria de vida, los recursos que ha utilizado en su campaña y la votación obtenida en la consulta lo han convertido en una estrella política. El peso político y electoral que está adquiriendo entre los votantes es tal que despierta todo tipo de reacciones políticas. Enamora a unos y desata el odio en otros.
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Más allá de lo episódico, la irrupción de Juan Daniel Oviedo en la política ha puesto en evidencia el ocaso de una generación que, desde mediados de los noventa (con la irrupción de Antanas........
