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Por fin uno

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15.04.2026

Desde el principio, desde su elección, se sabía que León XIV iba a ser un gran Papa, uno de esos que definen su tiempo, aunque es demasiado pronto para saber algo así. Pero incluso antes de que el cónclave lo escogiera hace ya casi un año, incluso entonces podía verse la seriedad y la entereza del cardenal Prevost, sobre todo cuando le salió al corte en Twitter al vicepresidente de los Estados Unidos, J. D. Vance.

(Le puede interesar: Civilización lunática).

Fue un episodio revelador en el que el Papa, pocos meses antes de serlo y cuando ni siquiera se imaginaba lo que el destino o el azar –el Espíritu Santo, digamos– le tenían preparado a la vuelta de la esquina, le dijo a Vance que su invocación del concepto agustiniano y latino del ordo amoris, una especie de jerarquización de la caridad y la compasión, era equivocada y nociva justo porque deshonraba el sentido verdadero y más profundo del mensaje cristiano.

Yo ya había contado aquí mismo, hace un año, ese episodio, porque........

© El Tiempo