Acariciála
Se acaba de morir en Argentina, dónde más iba a ser, Marcelo Araujo, quizás el narrador de fútbol más grande que haya habido en nuestro continente, como lo prueban las expresiones de tristeza y de nostalgia que brotaron de manera espontánea apenas se supo, el lunes pasado, la noticia. Pocas veces había visto yo un rapto igual de admiración y gratitud por un tipo que, al fin y al cabo, lo único que hacía era cantar goles.
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Pero cómo los cantaba, por favor, qué maestría, qué estilo, qué gracia. Y eso que muchos de los que lamentamos su muerte llegamos tarde al genio de Marcelo Araujo, una especie de patrimonio nacional y gloria universal solo para los argentinos, que crecieron oyendo su voz incomparable los domingos en la tarde, sus ocurrencias demenciales, los apodos que les ponía a los jugadores y a sus colegas, en fin: un ídolo, un poeta, un crack.
En Colombia supimos de él, por lo menos en mi generación, cuando el glorioso y a la postre........
