Eta, Eln y la memoria
Todo es hermoso en San Sebastián. El mar Cantábrico se funde con el cielo, en la playa de La Concha, y los puentes que atraviesan el río Urumea parecen conectar a dos mundos de fantasía.
La catedral de Santa María huele a historia, y las callejuelas esconden pequeñísimas librerías que invitan a elevarse con textos venidos de lejos. Ni hablar de una de las mejores gastronomías del mundo: la cocina vasca es incomparable y tentadora a más no poder. Imposible resistirse a esta y al patio central del Museo de San Telmo, antiguo claustro convento que hoy aloja una exposición invaluable de Francisco de Goya. Lo más cercano a la fotografía sin cámara, que en 80 estampas plasma Los desastres de la guerra. Él la vio.
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Un relato enamorado de una visitante ocasional, llegada del otro lado del Atlántico. Tal vez sea la misma mirada de los turistas y los jóvenes que se ven transitar por allí. Solo que pasamos algo por alto: hace solo 25 años el mismo lugar, el mismo paisaje estaba atado al terror.
El que........
