Conversar con nuestros muertos
La muerte de Teto Ocampo, en septiembre de 2023, me sumió en una tristeza paralizante que no me permitía encontrarles sentido a los días.
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Un par de semanas después, soñé que caminaba por un desierto hasta la orilla de un río que se había secado. Allí yacía una flauta de carrizo, de las que él solía tocar con maestría. La desenterré, la limpié y mientras la tocaba, una nube de arena me envolvió. Al terminar la melodía, la tormenta de polvo cesó, el río recobró su caudal y la orilla opuesta se había transformado en una frondosa selva viva.
Las horas siguientes al despertar fueron de frenesí creativo. Pude idear varios de los proyectos para lo por........
