¿El fin de la ola?
No hay mal que dure cien años, ni cuerpo que lo resista: dice el refrán popular. El de Hungría, bajo el gobierno de Víktor Orbán, había durado dieciséis. Su aplastante derrota electoral el domingo pasado parece abrir una nueva era prometedora para este país europeo.
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No suelo seguir las noticias de Hungría. En esta ocasión, sin embargo, fue imposible escapar de los titulares de la prensa internacional que, por algunos días, dejaron de darle prioridad al golfo Pérsico.
No se trataba de cualquier elección, ni de interés exclusivo de los húngaros.
Para la Unión Europea, donde se encuentra Hungría, la permanencia de Orbán representaba serias amenazas a sus principios fundacionales. Con consecuencias visibles por sus obstrucciones a la política europea de apoyo a Ucrania y su correspondiente cercanía a Putin, el zar de Rusia. Y, claro, con temores al contagio.
Había mucho más en juego. Desde su llegada al poder, Orbán pasó a........
