Nunca los veremos
Hay algo que jamás olvidaremos quienes vimos en tiempo real y por años, a través de las pantallas, los secuestros de las Farc: la impactante imagen de los secuestrados con pesadas cadenas sobre su cuello, cerradas con un candado.
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Según testimonios de quienes tuvieron la mala suerte de “pertenecerle” a las Farc durante un periodo de sus vidas, las pesadas cadenas debían usarlas permanentemente, incluso al comer o al hacer sus necesidades, como contó Clara Rojas, quien estuvo 6 años en poder de las Farc.
Las cadenas también las usaban en las noches para atarlos a un árbol, previniendo un escape y, como relató Ingrid Betancourt, para amarrarlos a otros objetos durante el día cuando estaban “castigados”.
Es una imagen que tenemos millones de colombianos en la cabeza, un símbolo máximo de deshumanización y humillación, para mantener secuestrados como moneda de transacción, frente a todo lo que han llamado negociaciones de paz.
La Justicia........
