Dónde está la resistencia al Gobierno de Javier Milei
Opinión Dónde está la resistencia al Gobierno de Javier Milei
El Gobierno de Javier Milei lleva dos años y medio de gestión, complejos de analizar desde el sentido común político, social, cultural y hasta económico, y más aún cuando intentamos comprender el rol de la oposición, la resistencia de muchos sectores, de organismos, de los gremios, con planes de lucha que tristemente parecieran durar menos que el debate de las leyes en el Congreso, con la mirada y el análisis sesgado, y la realidad del pueblo argentino que se ve agobiada por el “llegar a fin de mes”, y el poder comer todos los días.
Lejos de tornar el presente como catástrofe, lo que intenta este artículo es comprender qué es lo que sucede en un país que de luchas populares ha hecho historia, que de resistencia conoce demasiado, y que sobrevivir —ante crisis repetidas bajo las mismas recetas— puede incluso llegar a naturalizar tal angustia. “El hombre es un animal de costumbre”, suele decir la frase de antaño, y para quienes vivimos en Argentina la llegada de las crisis, más profundas o más livianas, no es novedad, y el “hay que reinventarse” se convierte en el desafío individual de una problemática colectiva, aguda, concreta, y con demasiados precedentes.
“Finjamos demencia”, fue una frase que se replicó en el territorio cuando el Gobierno de Milei asumió la presidencia. A modo de “gracia” o como manera de aislarse del golpe que sabíamos iba a llegar, esa misma frase se convirtió —para los ciudadanos de a pie— en un mal presagio, en un pilar tóxico, adoptada también por la clase política opositora, los gremios y los organismos públicos que comenzaban desde el primer momento un plan de resistencia y lucha contra el ajuste que empezó en la hora cero.
Si nos referimos a un plan de lucha concreto y sostenido en el tiempo como deberían ser en el concepto que conocemos históricamente, la referencia más visible está en las protestas de los jubilados y por los recortes en discapacidad, sin duda alguna dos de los sectores más lastimados y más abandonados por la gestión actual. Estos dos son también los sectores más vulnerables en la acción de lucha en las calles, de una resistencia que persiste, incluso frente a la represión de las fuerzas de seguridad, al intento de desprestigio de los medios de comunicación, con falsas noticias, con datos irreales, y el replique en la masa social que decide mirar de reojo a quienes ponen el cuerpo, la voz, y la vida para los derechos de absolutamente todos.
Las jubilaciones en Argentina nunca han tenido el ingreso que deberían, sin embargo con la actual gestión se ha desvalorizado tanto ese ingreso que hoy un jubilado promedio recibe alrededor de 400.000 pesos mensuales (237 euros) cuando, por ejemplo, el alquiler de un monoambiente en un barrio del conurbano de Buenos Aires supera a esa cifra, cuando la canasta básica mensual para una familia tipo supera el 1,5 millones de pesos (895 euros), y una gran mayoría de nuestros viejos se ve obligada —hace tiempo— a elegir entre comer y medicarse, y un porcentaje enorme no cena todos los días, como también sufren esa misma realidad millones de niños y niñas en todo el país.
El Gobierno, como ejecución ya criminal contra los jubilados, ha recortado los medicamentos por PAMI [la mayor obra social para pensionistas], muchas prestaciones, y al miserable ingreso mencionado se le suma la falta de lo que ellos denominan “medicamentos gratis”, que en realidad es un derecho conquistado y una necesidad básica. El estigma es para quienes han recibido la jubilación por moratoria, es decir trabajadores no registrados, laburantes de la........
