Ley del 'silencio' en ERC: el acto de Rufián con Montero eleva la tensión con la cúpula
El silencio, en política, rara vez tiene un componente neutro. En ocasiones, es puro tacticismo. En otras, evidencia un síntoma. Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) se sumerge en el segundo de los escenarios planteados. El acto de Gabriel Rufián e Irene Montero en Barcelona, pese a contar con algunos correligionarios republicanos entre el público, consolida la idea de que algo se ha roto en el paraíso independentista. El portavoz en el Congreso y la dirección del partido hace tiempo que no fluctúan en la misma sintonía. La cúpula de la centenaria formación, interrogada por este periódico, ha evitado cualquier tipo de comentario sobre el plan de su diputado nacional para reunificar a la izquierda bajo una misma bandera. Ley del silencio que choca contra un muro de profundo rechazo que Oriol Junqueras y su guardia pretoriana insisten en exhibir en público.
La vía Rufián tiene a Esquerra en un enfrentamiento intestino. En un estado de tensión constante, intensificado por las apariciones en público de su presidente, Oriol Junqueras y los silencios con los que la cúpula despacha el plan entre bambalinas. La consigna en la cúpula independentista es clara: las cuasi centenarias siglas republicanas no están venta. Se evita la confrontación sotto voce, pero la batalla dialéctica se telegrafía ante las cámaras. Al menos de manera unilateral, habida cuenta de que el portavoz del Grupo Republicano en la Cámara Baja elude........
