China y los fantasmas de 2008 agrietan la UE: el puño de hierro de Macron choca con los puentes de Sánchez
Semanas intensas en Bruselas. La Unión Europea vuelve a mirarse en el espejo de sus viejos fantasmas. Por un lado, China. Por el otro, el presupuesto comunitario que amenaza al expansionismo de la era de los fondos europeos para regresar al austericidio. Entre medias, una pregunta que anuda las gargantas de los Veintisiete: si Europa debe responder a los desafíos globales levantando muros o construyendo músculo propio sin renunciar al diálogo. En materia migratoria se ha apostado por la primera opción recientemente. Está por ver lo que ocurrirá en las otras cuestiones. Lo que sí se puede confirmar son las grietas en la fachada de la comunidad europea tras una primera cumbre de líderes que ha dejado una fotografía más que nítida de la tensión que se respira. Emmanuel Macron apuesta por el puño de hierro frente a Pekín, mientras que Pedro Sánchez aboga por una relación pragmática con el Gigante Asiático porque Europa no puede permitirse otra espiral de tensión económica.
La discusión formal giraba en torno a los llamados “desequilibrios macroeconómicos globales”; una fórmula diplomática para señalar a China sin mencionarla en exceso. España, auspiciada por Alemania y otro socios, recela de señalar directamente a Pekín por el temor abrir un nuevo frente comercial paralelo a la cruzada arancelaria emprendida hace un año por Donald Trump. Francia, en cambio, reclama desde hace tiempo una Unión Europea más contundente, con nuevos escudos de defensa comercial para responder a la competencia desleal, la sobreproducción y los subsidios que a su juicio distorsionan el mercado.
Las conclusiones se resumen en ese equilibrio inestable. Los Veintisiete han encargado a la Comisión Europea que explore una nueva........
