El grado de Camilo
Hoy es el grado de Universidad de mi hijo Camilo. Aunque uno cree estar preparado, especialmente porque no era el primero, llegó demasiado rápido y cargado de emociones. Han sido cuatro años lejos de casa, aprendiendo a vivir sin la protección diaria de la familia, sin las comidas favoritas, sin el cuarto propio y sin la falsa sensación de que todo está bajo control. Sin duda un grado es un diploma, una ceremonia bonita con fotos, abrazos y flores, y también el fin de una etapa que marcó la vida de ellos y la nuestra. La sacó del ruedo en estos cuatro años. Se clavó a estudiar mientras navegaba la libertad y también la soledad, las dudas, ansiedad, amistades profundas, relaciones pasajeras, profesores inolvidables y otros flojos. Fueron años de aprender a organizar el tiempo, comerse el menú mediocre de la cafetería, clavarse veinte horas escribiendo un ensayo, y llegar a clase después de........
