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Lo que el temporal obliga a preguntar

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26.07.2026

El agua no improvisó ningún camino durante julio de 2026. Recorrió conexiones físicas, ecológicas y geomorfológicas que existían mucho antes de nuestras ciudades. La decisión que deja este temporal no consiste únicamente en reconstruir después del próximo evento extremo.

Durante unas pocas horas, el Norte Chico recuperó la memoria física de su territorio: quebradas, humedales, sistemas dunares, desembocaduras y marejadas volvieron a interactuar como un solo sistema.

Más que un desastre climático, el temporal generó una inquietud de fondo: si el desarrollo del borde costero ha sido planificado comprendiendo esa complejidad o si seguimos tomando decisiones sobre un territorio fragmentado en expedientes administrativos.

Durante unas pocas horas, el Norte Chico volvió a parecerse al territorio que fue durante miles de años. Las quebradas secas recuperaron el agua. La desembocadura del río Elqui volvió a comportarse como una verdadera desembocadura. Los humedales dejaron de ser simples manchas verdes en un plano regulador para recuperar parte de su función de amortiguación. Los sistemas dunares volvieron a movilizar arena frente al viento y al mar. Las marejadas recordaron que el borde costero nunca ha sido una línea inmóvil. Bajo la superficie, los bosques de macroalgas continuaron disipando parte de la energía del oleaje, cumpliendo una función ecológica casi invisible para el debate público. Por unos días, el territorio recuperó una memoria que la sequía había ocultado y que el desarrollo urbano suele dar por sentada.

Desde Tongoy y Playa Socos hasta la desembocadura del Elqui, el litoral ha cambiado profundamente durante las últimas décadas. Donde antes predominaban playas abiertas, humedales costeros, dunas continuas y asentamientos de........

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