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Cuestiones ante la casa abandonada

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02.07.2026

"(…) Barrio, barrio, que tienes el alma inquieta de un gorrión sentimental. Pena, ruego, es todo el barrio malevo, melodía de arrabal. Viejo barrio, perdona si al evocarte se me planta un lagrimón/que al rodar en tu empedrao/es un beso prolongao/que te da mi corazón (…)". Tango “Melodía de arrabal” de Carlos Gardel.

Hoy pasé por su lado, como tantas otras veces por estos días. La percibí en su desolación plena. Íngrima. La más pura y patente representación del abandono lastimero.  La acera, invadida por la maleza que reverdece sin talanqueras. Sentí que exclamaba silencios de sepulcro por sus ventanas, por las que se ven las estancias deshabitadas y recubiertas por el polvo fino, menudo, que se apodera de cada resquicio.  Desde el exterior de la pared que da a lo que, se infiere, era el patio, se ven caer, lánguidas y descaecidas, pero con inusitada plenitud de, las hojas anchas de unas matas de plátano por cuyos tallos se siente y escucha trepar el abandono. Una soledad compasiva y solidaria me sobrecogió también cuando la vi, aun en pie, pero poblada solo por ecos vacíos. Por soledades recurrentes. Por la piel que ha mutado en la pátina de polvo sin dolientes ni adversarios. Los vidrios, huérfanos de cortinas, dejan ver desde la calle la geografía pequeña pero bien distribuida. A un lado, lo que un día fue una sala. Más allá, allá la puerta entreabierta hacia una........

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