menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Elogio de la radicalidad evangélica y de la revolución del amor

22 0
02.03.2026


Caminar por Asís invita a reflexionar sobre la vida; visitar los sitios que fueron importantes en la vida de San Francisco es un reflejo de la vida misma, de nuestra mortalidad y de nuestro peregrinar terrenal.  ¿Por qué un santo después de ochocientos años sigue teniendo impacto masivo?  Obra de Dios, que quiere una llama encendida que nos siga iluminando en estos tiempos de tanta oscuridad. 

Francisco fue el primer estigmatizado, el hombre que lo abandonó y lo entregó todo para ganarlo todo.  Vivió el Evangelio con radicalidad, a punto tal que es considerado un Evangelio viviente. 

En Asís y sus alrededores se encuentran los sitios que fueron determinantes en el caminar de Francisco.  La Basílica de la Porciúncula, donde entendió finalmente lo que Dios quería de él, y a pocos metros y dentro de la misma iglesia, donde murió, conocida como la Capilla de la Transición, la Iglesia de los Despojos, donde renunció a todo quedando desnudo y donde hoy yace el cuerpo incorrupto de Carlo Acutis.  A corta distancia de la Iglesia de los Despojos, un oratorio donde nació y a pocos pasos otra iglesia (que era casa paterna) dónde fue encerrado por el papá, quien creía que estaba loco.  Y ni que decir la Basílica de San Francisco donde está la tumba de San Francisco y donde se están exhibiendo sus restos.

Me parece extraordinario como la radicalidad del Evangelio tiene el poder de cambiar todo.  Asís, así como San Giovanni Rotondo, donde está el cuerpo incorrupto del Padre Pio de Pieltrecina, hoy son sitios de peregrinación importantes para los católicos, sitios muy visitados, que solo gracias a estos dos santos le hicieron el quite a la pobreza extrema y a la irrelevancia.  Guardando las proporciones, similar a lo que sucedió haca un poco más de dos mil años en una Cruz, donde Jesús murió una muerte ignominiosa abandonado por todos.  La aparente derrota y triunfo del mal, se convirtió en una gran victoria de la que aspiramos a ser parte.

Como personas, por lo menos como católicos, debemos confrontarnos con esos modelos vivientes de radicalidad del Evangelio e intentar para parecernos más a ellos y ganarnos el Paraiso. 

Como sociedad, debemos confrontarnos con la radicalidad de la revolución del Amor para vivir conforme a ella y para rechazar los espejismos malvados que ofrecen el socialismo y todos sus hijos.  El Amor transforma, construye, es hermandad y luz, mientras que los engaños deforman, destruyen la hermandad y son oscuridad.

Creo que nada sucede sin la voluntad de Dios, y que, si Él permite algo que a nuestros ojos humanos parece ser malo, es buscando nuestro bien personal o el bien social.  Colombia está siendo gobernada por el mal y la oscuridad bajo engaño, que, como todo engaño, es atractivo; la pregunta es hasta cuándo.  No tengo la respuesta, pero intuyo que Colombia no saldrá de las garras de la oscuridad hasta que los corazones se conviertan.

Muchos viven asustados con la posible continuación del proyecto del mal liderado por Petro.  Si ganara Cepeda, es porque Dios lo permitió y porque como país hay algo, o mucho, que debemos cambiar.  Simplemente, permite el castigo y el sufrimiento para llamarnos la atención. 

Tengo la convicción de que la izquierda es derrotable en las urnas, solo si primero la derrotamos en el corazón, con nuestra conversión y con nuestra Fe.  Cambiemos para que Colombia cambie. Pidamos a Dios para que termine esta noche oscura y el gobierno del mal. 

Lo sucedido en los Estados Unidos en la última elección con Trump, demuestra sin lugar a dudas, que nadie ni ninguno puede contra Dios: Lo quería de presidente, y ni todo el dinero del mundo, ni los medios ni celebridades ni los intentos de asesinato, ni las difamaciones, lo pudieron impedir. Nadie contra Dios. 

 


© El Informador