Autonomía regional
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Destacable el anhelo autonómico del nuevo gobierno. Hay que apoyarlo, pero con los ojos abiertos. Tiene riesgos si se hace mal. El país de hoy no es el mismo de 1991. Hay mayor descontrol territorial, existe el riesgo de un descalabro fiscal y hay mayor desarticulación de la política. De la Espriella tiene la oportunidad de corregir a tiempo, ya que la ley de competencias no se ha aprobado.
Ha empezado a aparecer en librerías mi nuevo libro La democracia fatigada. Miedo, revancha y futuro: de Petro a De la Espriella. Van algunos apartes.
“La Constitución en 1991 aumentó significativamente la participación de las regiones en el…
“La Constitución en 1991 aumentó significativamente la participación de las regiones en el ingreso nacional. Una medida inteligente, tomando en consideración, con mirada de hoy, que estábamos en un país distinto. Desafortunadamente, este propósito, que exigía simultánea y consistentemente un traslado de competencias para aligerar el compromiso fiscal del Estado central, se vio entorpecido. Una de las razones fue que para los congresistas, en su mayoría, resultaba más propicio seguir disfrutando de las granjerías regionales y, a la vez, utilizar su poder en la nación. Beber a dos carrillos, en un acto de glotonería que impidió la cristalización del designio inicial. Por esto, gobiernos posteriores redujeron las participaciones. Quizás también por una nostalgia centralista no superada. E inconfesada.
(Vino luego la reforma que revivió parcialmente el viejo anhelo).
Aunque con buena intención, esta idea padece de serias dificultades y anacronismos.
Por un lado, en un país en el........
