Aguante estratégico: la política exterior que Colombia necesita hoy
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En los últimos meses, Estados Unidos ha vuelto a ejercer su poder en América Latina y el Caribe como si la región le perteneciera. En aguas del Caribe y del Pacífico, ha realizado ejecuciones extrajudiciales bajo el pretexto de una “guerra” nunca declarada contra el narcotráfico. En Brasil, castigó al sistema judicial por la decisión de encarcelar al expresidente Jair Bolsonaro. En Argentina y Honduras, el peso diplomático y mediático de Washington se inclinó sin pudor hacia candidatos conservadores. Y, de forma aún más grave, Venezuela fue objeto de acciones militares directas y de la captura forzada de Nicolás Maduro, en una operación que reabre los peores fantasmas de la intervención unilateral. Lejos de ser episodios inconexos, estos actos constituyen un patrón de conducta que vuelve a normalizar la excepción, la fuerza y la extraterritorialidad como instrumentos de política.
Ante este escenario de volatilidad y riesgo regional, ¿qué política exterior le conviene a Colombia? ¿La de la indignación permanente? ¿Un alineamiento preventivo? ¿Silencio y sumisión para “no provocar”?
Propongo otra: el aguante estratégico. Este consiste en sostener la dignidad sin convertirla en espectáculo; en priorizar el interés nacional sin caer en la provocación; en sobrevivir al vendaval sin hipotecar el futuro. Aguante estratégico es tener claro lo esencial (soberanía, integridad territorial, multilateralismo) y moverse con inteligencia en lo demás (formas, canales, tiempos, alianzas).
Hay al menos tres razones de........
