menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

La batalla de las 'stablecoins'

11 0
19.06.2026

Durante años hemos contemplado el universo cripto con un escepticismo difícil de disimular. Bitcoin prometía convertirse en dinero y ha terminado comportándose como un mero activo especulativo, que, a la fecha, no vive sus mejores momentos. Su volatilidad extrema, la ausencia de valor intrínseco subyacente y la imposibilidad práctica de utilizarlo como medio de pago generalizado nos han llevado a confirmar una posición extremadamente crítica sobre el criptoactivo atribuido a Satoshi Nakamoto.

Las stablecoins, sin embargo, pertenecen a una categoría distinta. No prometen revalorizaciones fulgurantes ni descansan sobre la esperanza de encontrar mañana un comprador más optimista que nos sustituya o que anime la cotización. Su objetivo es mucho más modesto: reproducir digitalmente el valor de un activo existente, normalmente el dólar estadounidense, aunque también pueden estar vinculadas al euro, al oro u otros activos financieros.

La pregunta relevante no es qué son las stablecoins, sino por qué alguien habría de utilizarlas pudiendo adquirir directamente el activo que las respalda. Si un inversor desea dólares, puede mantener una cuenta denominada en esa moneda. Si desea oro, puede comprarlo físicamente o mediante instrumentos financieros convencionales. ¿Qué aporta entonces una versión tokenizada de esos mismos activos?

La respuesta reside menos en la inversión que en los pagos. Una stablecoin no compite realmente con el dólar o con el oro, sino con las infraestructuras tradicionales de transferencia. Su funcionamiento rueda sobre una estructura descentralizada llamada "blockchain". En determinadas jurisdicciones, puede movilizarse de forma casi instantánea durante las veinticuatro horas del día, atravesando fronteras y sistemas bancarios con costes potencialmente inferiores. Su atractivo no es tanto el activo subyacente como la facilidad de circulación.

No se trata de una curiosidad marginal. Los dos mayores establecimientos de stablecoins del mundo, USDT y USDC, superan........

© El Economista