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Cara a cara

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21.02.2026

Las urnas definirán, en un mes, a las nuevas autoridades autonómicas. Las listas son abultadas, las propuestas repetidas y los candidatos, en muchos casos, aún desconocidos. Será un mes intenso, de mucha propaganda electoral, de mucha guerra sucia, de muchos ataques que, a la larga, refuerzan las posiciones victimistas de los candidatos. Una historia repetida; una historia que cansa.Los votantes quieren propuestas reales, no promesas digitales. En una campaña que abusa de la inteligencia artificial para mostrar los imposibles proyectos de los postulantes, el día a día de la gente queda postergado. Necesitan mejorar sus calles, con asfalto, con sistema de alcantarillado, con luz accesible y con agua constante. Demandan una gestión que atienda, de manera prioritaria, el factor humano: salud, educación, seguridad y esparcimiento (cultura). En definitiva, exigen que se cambie esa historia y se cuente con políticos dispuestos a servir, a escuchar y resolver los problemas de la gente.Los candidatos y, sobre todo, sus estrategas de campaña están aislados. Envueltos en el mundo de las redes sociales, buscan (o compran) likes y reacciones como bandera electoral. Todo por mostrar a su postulante un pico de popularidad muy distante del sentido de la calle. Como dijo un analista, si fuera por las redes sociales, cada elección tendría cinco o seis ganadores. Pero, de vuelta a la realidad, las redes no pasan de ser una herramienta para acercarse a la población, una más como las caminatas, las reuniones con los vecinos o los encuentros con los sectores. Queda un mes para las elecciones, tiempo suficiente para que las campañas conecten de verdad con la gente.  


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