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El jurado popular ni es jurado ni es popular

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24.09.2026

A los nueve jurados que han de ocuparse de Begoña Gómez habría que reclutarlos en Islandia. No por exotismo, sino por profilaxis. Cuanto más lejos hayan vivido del estrépito español, mayores serán las posibilidades de encontrar un ciudadano que no se haya formado una opinión sobre la esposa del presidente, el juez Peinado y el bando que debe adoptarse en nombre de las respectivas emociones.

Sabemos que el futuro jurado no llegará limpio al juicio. Lo hará expuesto al poso de los titulares, al compás de las tertulias escuchadas a medias, de las conversaciones familiares y de una guerra política polarizada que ha convertido el procedimiento judicial en material de consumo cotidiano.

Lo demuestra la desfachatez con que Elma Saiz, ministra portavoz del régimen socialista, aprovechó la rueda de prensa del martes para absolver a la primera dama e imponer el veredicto al jurado antes incluso de constituirse. Es la manera de decantar el desenlace y romper el dilema metajudicial. ¿Cuál? Un ciudadano puede ignorar el contenido exacto de los autos y estar convencido de que Peinado persigue a Begoña Gómez. Otro puede desconocer las diligencias y haber concluido que la esposa de Sánchez representa la corrupción de todo un régimen. La familiaridad se ha encargado de hacer el trabajo que antes correspondía al conocimiento.

Le ha resultado providencial al Gobierno la irrupción del juez Peinado con sus negligencias y arbitrariedades. Sobre todo porque la torpeza de la........

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