La gravedad y la gracia
02 de abril 2026 - 03:07
La gracia. El llanto antiguo de la Virgen de las Lágrimas en su palio, tan personal, Ojeda, Olmo, hilos de oro, sedas de colores, ángeles pasionistas en las esquinas, salvados, Ella y él, de modas y caprichos por la fidelidad de su Hermandad. El milagro de sevillanísima gracia del palio y el gesto de la Virgen del Rosario (tiene la calle Feria, de San Juan de la Palma a la Resolana, tres cofradías perfectas –imágenes, pasos, túnicas– de Cruz de Guía a palio). El atrevimiento de Juan Miguel Sánchez revolucionando los palios a mayor gloria de la Virgen de los Ángeles. La serena, quieta, absoluta belleza de la Virgen de la Victoria. El llanto callado de la Virgen del Valle naciendo entre dos luces. Y Pasión… Ingrávida gracia esculpida, silencio elocuente, el Hijo de la Cieguecita diciendo sí a su pasión con la misma reverencia con la que su Madre dijo sí a la Encarnación.
La gravedad. Las cuerdas tensándose para alzar la cruz del Cristo de la Exaltación. La mano tendida de Jesús Nazareno con la Cruz al Hombro buscando las nuestras. La caída absoluta, trágica, abandonada, del cuerpo del Cristo de la Fundación, el más impresionante de Sevilla, llamándolo la tierra como si fuera solo materia muerta, carne sin alma; llamándolo el cielo como si en tan desplomada derrota hubiera un destello de luz, de alma, de triunfo, de resurrección. ¡Cuánta vida eterna ganada con tanta muerte! Escribió Andrés de Ocampo a golpe de gubia: “Muéveme el verte/ clavado en una cruz y escarnecido,/ muéveme ver tu cuerpo tan herido,/ muévenme tus afrentas y tu muerte”. El peso del bronce y el ébano; el peso del cuerpo sin vida, desmadejado, del Cristo del Descendimiento, tan conmovedoramente inertes las manos, curvando los cuerpos de los santos varones sobre los brazos de la cruz; el peso de la desolación de la mirada de Virgen de la Quinta Angustia, cumbre de las dolorosas sevillanas del siglo XX.
Escribió Simone Weil en La gravedad y la gracia: “En todo lo que suscita en nosotros el sentimiento puro y auténtico de lo bello hay realmente presencia de Dios. Lo bello es manifestación real de Dios en la materia. La creación está hecha del movimiento descendente de la gravedad, del movimiento ascendente de la gracia”. Es Jueves Santo. El día de la gravedad y la gracia.
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