El trasfondo de las cosas
Creado: 12.03.2026 | 06:00
Actualizado: 12.03.2026 | 06:00
Segunda Guerra Mundial
Los cajones de sastre se están imponiendo como modelo a seguir en los asuntos cotidianos. A veces creo que debieran denominarse cajones desastre dado la amalgama de asuntos que se refugian en los mismos. La mezcla y superposición de cosas definen una cultura de desaforo e imprevisión.
Toda esta mezcolanza hace difícil poder ver nítidamente el trasfondo de la realidad. Nadie entiende nada, no tenemos la certeza de hacernos las preguntas correctas y en consecuencia, con mucha dificultad encontraremos las respuestas adecuadas. Se hace muy difícil razonar de forma ordenada y lógica. Desatinos y angustia presiden los tiempos modernos. La guerra ha vuelto con fuerza en una escalada cuya intensidad desconocemos. Es una realidad que cada vez se arraiga de forma más intensa. Las acciones bélicas se hacen presentes de forma cíclica pero, en los últimos tiempos quizás más. Los escenarios tradicionales de la guerra desde hace décadas siguen igual. Pasan las generaciones pero los conflictos permanecen invariables. Tras la Segunda Guerra Mundial, lo que para nosotros constituye Oriente Medio gira en torno a un eje de conflicto armado tras conflicto armado. La crisis actual está siendo analizada por todo el mundo y desde todo tipo de perspectivas e intereses. Unos, se centran en el ámbito estrictamente militar. Poco que decir en cuanto al balance de poder militar. Una máquina de guerra perfecta o muy próxima a la perfección, se enfrenta a un ejército iraní que es lo que es. No hay necesidad de entrar en mayores profundidades. Otros realizan estudios más sesudos e intentan hacer análisis geoestratégicos completos, buscando causas, analizando el día a día, e intentando prever consecuencias. Entre estos, recuerdo el análisis de un reputado analista internacional que se centró en el aspecto económico del conflicto. Me refiero a él porque era un hombre que hablaba sin apasionamiento, con datos precisos y sin entrar en la política de los bajos fondos. No recuerdo su nombre pero fue convocado por una de las grandes cadenas de televisión norteamericanas. Partiendo de la reciente intervención de los EEUU en Venezuela, entiende que la intervención militar en Irán es parte de una geoestrategia del presidente Trump para garantizar la supremacía de su país durante el mayor tiempo posible. Para conseguir su objetivo necesita controlar los recursos energéticos y las vías de aprovisionamiento mundiales de estos. En los dos casos citados se trata de hacerse con el control del petróleo y con el control del Estrecho de Ormuz. Esto, permitiría a los EEUU tener bajo dominio puntos clave del planeta en los que se produce y transporta el petróleo. No es buena noticia para los que pretenden que el mundo se olvide de los combustibles sólidos. Si la primera potencia mundial y quién manda en gran parte del mundo a tenor de los acontecimientos está peleando con tanta intensidad por el petróleo, nada hace augurar que dejará de consumirse a corto plazo. Al mismo tiempo, se está produciendo una pelea a nivel global por los materiales raros determinantes para el desarrollo tecnológico. De momento incruenta, ya veremos en el futuro inmediato. África es uno de los escenarios en esa pugna, lo mismo que ocurre con Ucrania. Recordemos que las guerras siempre han tenido un trasfondo económico y esta no va a ser menos. Me ha parecido un análisis razonable y razonado, mucho más extenso de lo que permiten las breves líneas de este artículo periodístico. El potencial de la marina de guerra estadounidense le permite ejercer el control sobre cualquier parte del mundo y lo están ejerciendo en el momento que sus intereses lo demandan.
