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Única prioridad: llegar al poder

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25 de abril 2026 - 03:08

Promover el acceso a todas las ayudas, subvenciones y prestaciones públicas inspirándose en el principio de prioridad nacional, que procure la asignación prioritaria de los recursos públicos a quienes mantienen un arraigo real, duradero y verificable con el territorio”.

Esto es lo más llamativo y polémico del pacto que firmaron PP y Vox para hacer posible la investidura de María Guardiola como presidenta de Extremadura cuatro meses después de las elecciones autonómicas. Horas después el Partido Popular rechazaba en el Congreso una propuesta de Vox consagrando la prioridad nacional en toda la política de inmigración y, unas cuantas horas más tarde, PP y Vox pactaban la investidura de Jorge Azcón en Aragón con la misma fórmula que en Extremadura: prioridad nacional y criterios de arraigo en el territorio.

¿En qué quedamos? ¿Se primará en la política social la nacionalidad de los receptores de ayudas, prestaciones sociales y solicitantes de vivienda o su integración y arraigo en la comunidad autónoma en la que viven? ¿Están locos estos romanos de la derecha moderada y la derecha radical? ¡Qué va! Saben lo que hacen: facilitar su llegada al poder, ahora en Extremadura y Aragón, ya mismo en Castilla y León, pronto en España.

Da la impresión de que las discrepancias entre Feijóo y Abascal sobre la inmigración las han zanjado, que no resuelto, metiéndolas bajo la alfombra mediante la agregación: uno escribe que el criterio fundamental será la nacionalidad (los españoles, primero), el otro defiende que ha de serlo el arraigo y la vecindad en la autonomía, y los dos lo firman como si fueran criterios compatibles, se reparten las consejerías y a otra cosa, compañeros. Cada cual proclama y enfatiza la parte del engendro de la que es autora y elude la otra, como si no estuviera ahí, escrita con igual solemnidad en el pacto que les deja gobernar juntos.

Mi impresión es que el partido mayoritario entre los dos que firman este matrimonio de conveniencia sale perdiendo con el apaño. Se hace con el poder en tres territorios que no ha sabido consolidar en solitario, pero vuelve a quedar en manos de un partido cuya máxima aspiración es sustituirlo –y trabaja denodadamente para lograrlo– y asume un marco conceptual e ideológico que lo aleja de la mayoría social. Por no hablar de los principios (¿qué es eso?).

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