La vivienda en Ibiza y Formentera: una hoja de ruta ineludible
Recientemente hemos cerrado el ciclo de conferencias sobre la vivienda organizado por la Demarcación de Ibiza y Formentera del Colegio Oficial de Arquitectos de las Islas Baleares. Lo hemos hecho con una mesa redonda en la que hemos querido ir más allá del sector de la construcción, dando voz a entidades como la Alianza por el Agua o Cáritas. El problema de la vivienda en Ibiza y Formentera es un problema estructural al que hay que dar respuesta desde todos los puntos de la sociedad.
El debate demostró que, aunque los puntos de partida de los distintos actores puedan parecer alejados, el diagnóstico es unánime: sufrimos una falta de vivienda tremenda, nuestros recursos son finitos y, como sociedad, tenemos la obligación de dar respuesta a este problema. Tras el análisis extraído de este ciclo, desde el COAIB tenemos clara cuál debería ser la hoja de ruta a seguir.
El punto de partida debe ser un planeamiento urbanístico concebido como un gran pacto territorial consensuado por todas las fuerzas políticas. No nos vale una normativa que cambie según el color del que gobierne. Necesitamos una hoja de ruta a 50 años vista que defina hacia dónde queremos ir y cómo queremos que crezcan nuestras islas. Ibiza nunca ha vivido de espaldas a la gente; siempre ha sido una isla abierta al mundo y no podemos perder esa esencia que nos define.
Para no dejar a nadie atrás, debemos optimizar el territorio. Es un despropósito mantener normativas que exigen ratios de 400 m² de parcela por vivienda y parcelas mínimas de 500 m² para desarrollar vivienda plurifamiliar. Necesitamos un modelo de ciudad compacta, no dispersa, que optimice el suelo disponible en lugar de consumir constantemente nuevos espacios o malgastar el terreno que se ocupa.
El siguiente paso pasa por garantizar que no haya vivienda vacía en nuestras islas. Es fundamental mirar hacia nuestro parque inmobiliario existente. Para que la oferta vuelva a aparecer, la Administración debe articular medidas que ofrezcan garantías reales y seguridad jurídica a los propietarios. Solo con un marco de confianza, que proteja frente a impagos o problemáticas derivadas del alquiler, lograremos que las viviendas actualmente vacías o cerradas salgan al mercado de alquiler residencial. Al subir la oferta, bajará el precio.
Más allá de optimizar lo existente, sigue haciendo falta nueva vivienda. La Administración debe centrar sus esfuerzos en proporcionar vivienda (VPO, alquiler social, etc.) a aquel sector de la población más vulnerable. Pero para el resto de la ciudadanía, la opción debe pasar por la Vivienda de Precio Limitado, ya que uno de los requisitos para acceder a este tipo de vivienda es ser residente, desarrollada por promotoras privadas.
Para que esta vivienda sea una realidad, el promotor privado debe tener incentivos reales. No podemos exigir al sector privado que construya a pérdidas; pretenderlo es hacernos trampas al solitario. Debemos articular fórmulas mixtas que incentiven esta construcción mediante beneficios fiscales: reducciones en el IRPF, exenciones de IVA y, por supuesto, licencias mucho más ágiles cuando lo que tengamos sobre la mesa sean viviendas para residentes.
Finalmente,y no por ello menos importante, como arquitectos, sabemos que pedir más vivienda implica exigir más infraestructuras. No podemos edificar ni habitar sin tener garantizada la capacidad de gestión del agua, el saneamiento o el suministro eléctrico. El crecimiento residencial debe ir en paralelo a la actualización de nuestras redes.
Resulta prioritario mejorar la red de abastecimiento de agua potable, la implantación de plantas desaladoras, sistemas de aprovechamiento de agua de lluvia y reutilización de aguas grises. Así como nuestro terreno es finito, lo son nuestros recursos, hay que optimizarlos.
Nuestro deber profesional e institucional es centrar los esfuerzos en diseños que optimicen cada centímetro de terreno y cada gota de agua. Solo así generaremos una sostenibilidad real que nos permita subsistir y prosperar. Y la Demarcación de Ibiza y Formentera del Colegio de Arquitectos está aquí para sumar esfuerzos, aportar visión técnica y trabajar de manera conjunta.
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