La mesa correcta
Sí, ese.
A unos metros de donde, hace como treinta años, J. K. Rowling estaba escribiendo Harry Potter con su hija dormida en una carriola.
Afuera hay adoquines, banderines medio despintados y un camión repartidor estorbando la vista.
Nada mágico.
Nada “de otro mundo”.
Nada que diga: “aquí nació una de las sagas más grandes de la historia”.
Y justo por eso… está interesante.
Vine con una idea medio romántica: sentarme aquí, ver lo que ella veía, intentar entender qué chinga... pasó en este lugar.
Y la verdad es que: no pasó nada especial.
Y eso es lo especial.
No soy fan de Harry Potter.
Pero tampoco hay que hacerse loco: lo que hizo Rowling es una locura.
No por los hechizos.
Ni por Hogwarts.
Por crear y mantener un universo completo durante siete libros sin que se le caiga el teatro.
Eso no es creatividad solamente.
También es disciplina disfrazada de........
