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La mesa correcta

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01.04.2026

Sí, ese.

A unos metros de donde, hace como treinta años, J. K. Rowling estaba escribiendo Harry Potter con su hija dormida en una carriola.

Afuera hay adoquines, banderines medio despintados y un camión repartidor estorbando la vista.

Nada mágico.

Nada “de otro mundo”.

Nada que diga: “aquí nació una de las sagas más grandes de la historia”.

Y justo por eso… está interesante.

Vine con una idea medio romántica: sentarme aquí, ver lo que ella veía, intentar entender qué chinga... pasó en este lugar.

Y la verdad es que: no pasó nada especial.

Y eso es lo especial.

No soy fan de Harry Potter.

Pero tampoco hay que hacerse loco: lo que hizo Rowling es una locura.

No por los hechizos.

Ni por Hogwarts.

Por crear y mantener un universo completo durante siete libros sin que se le caiga el teatro.

Eso no es creatividad solamente.

También es disciplina disfrazada de........

© Detona