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“La minería verde es un relato; el extractivismo sigue siendo el mismo”

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02.07.2026

Panamá con Cobre Panamá. Chile y Argentina con Pascua Lama. Guatemala con Escobal. Perú con Conga y Tía María. En distintos países de América Latina, la minería y su impacto en el agua y el territorio han desencadenado protestas masivas, crisis políticas y largos conflictos sociales. Ahora, República Dominicana también se suma a esa ola regional.

Tras años de denuncias de contaminación y afectaciones a la salud de comunitarios de Cotuí por las operaciones de Barrick Gold, el recuerdo de ese precedente terminó alimentando una nueva resistencia social. Bajo la consigna “Agua sí, oro no”, miles de dominicanos lograron lo que muchos consideraban improbable: que el presidente Luis Abinader suspendiera el proyecto minero Romero, impulsado por la canadiense GoldQuest en San Juan de la Maguana, llamada el “granero del sur”, una de las provincias agrícolas más importantes y donde el agua sostiene gran parte de la vida productiva.

La decisión abrió en el país caribeño un debate que atraviesa cada vez más territorios latinoamericanos: el choque entre extractivismo, recursos naturales y legitimidad social.

Lucio Cuenca lleva décadas acompañando conflictos socioambientales vinculados a la minería en Chile y otros países de la región. Ingeniero en Geomensura y director del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA), sostiene que el caso dominicano refleja el desgaste creciente del discurso minero tradicional y el surgimiento de nuevas resistencias territoriales en América Latina.

¿Cómo de representativo considera el caso Romero dentro de América Latina?

En Latinoamérica hay países que tienen una trayectoria más larga en explotaciones mineras y que acumulan experiencia e impactos que hoy están en el trasfondo de las preocupaciones que manifiestan otras comunidades.

Desde la década de los 90 hubo una expansión minera muy fuerte en la región, especialmente hacia territorios que históricamente no habían tenido tanta minería. Entonces ya existe conocimiento sobre los impactos ambientales, territoriales y sociales que genera esta actividad. Las comunidades no entran en conflicto porque sí. Hay fundamentos, hay experiencia acumulada y hay razones muy concretas para desconfiar.

GoldQuest defendía que la de Romero sería una minería subterránea, moderna y de bajo impacto ambiental. ¿Qué piensa de ese discurso?

Hay........

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