Crónica de la crisis de Ceuta
“La ciudad está colapsada, es una locura”. El jueves 30 de julio estaba en Madrid con un vuelo de vuelta a Ceuta para el día siguiente. No paraba de recibir mensajes con imágenes de miles de personas cruzando la frontera y adentrándose en masa en la ciudad ante la mirada impávida de la policía. Guardia civiles ayudándolos a salir del mar para luego dejarlos ir. Cerraron todos los comercios. Los ceutíes se encerraron en sus casas con pestillo. La ciudad decidió, en un gesto inhumano, cerrar las fuentes de agua pública. Pronto llegó la sed y el hambre y se produjeron los primeros altercados entre tenderos que abrían con discreción. “Esto parece The walking dead”, escribe una amiga en WhatsApp. En las imágenes me costaba reconocer las calles de mi ciudad, desfiguradas por cientos de personas empapadas, apelotonadas o discurriendo por ellas, vagando sin rumbo.
“No vengas”. Me advierten amigos y familiares. “Son miles de marroquíes, dicen que más de 60.000”. Marroquíes… pensé. Si eran marroquíes no había nada que temer, soy ceutí, conozco al país vecino, a su gente que fueron mis propios ascendentes. Podía cruzar la frontera sola, dije a todos con más seguridad de la que sentía. Una amiga policía nacional me había confirmado que la frontera estaba abierta para los nacionales españoles. Ese es el privilegio que tenemos algunos, el privilegio de la movilidad. Me inquietaba el efecto avalancha, no me fiaba de las cifras: “Tanta gente en un día… ¿Cómo podía ser?”.
Todos los veranos viajo a Ceuta, mi ciudad natal, para visitar a mi familia y, por supuesto, acudir a la feria. Las fiestas patronales de la ciudad son un momento especial que muchísimos ceutíes esperan todo el año y que este año no se celebraría. Puede parecer anecdótico, pero no lo es. Esa cancelación de la vida normal de los ciudadanos inició una sensación de tristeza que iría creciendo y mezclándose con otros sentimientos más feos: la rabia, el miedo, la frustración. El odio era sólo el siguiente peldaño.
Los ceutíes hemos interiorizado la idea de tener que pagar con la desestabilización de la frontera, y por ende de la ciudad, “los enfados” de Marruecos con España
Los ceutíes hemos interiorizado la idea de tener que pagar con la desestabilización de la frontera, y por ende de la ciudad,........
