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Diez días en la acampada de Sol: “Esto no ha hecho más que empezar”

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12.10.2026

El 28 de septiembre, Nata (35), por fin, se mudó al centro. En concreto, a la intersección entre la calle Nati K-Macho y la plaza Bakunin, justo en frente de la cola de ‘La Ballena’ de Sol: “Un sitio privilegiado, la verdad”, reconoce la afortunada. No siempre fue así.

Aquel lunes, previo a la primera remodelación urbanística de la acampada, decenas de tiendas de campaña se agolpaban en los, por entonces, últimos huecos cubiertos por la precaria estructura que permitía cobijar el asentamiento en el que un puñado de manifestantes habían decidido continuar la protesta por el desahucio de Maricarmen.

Nata llegó a Sol sobre las ocho de la tarde cargada con una tienda Quechua 2 Seconds verde, un saco y un par de esterillas: una para ella y otra para su amiga Julia. Era tarde. El llamamiento a “desbordar las plazas” por parte de los organizadores de la manifestación del 26S en Madrid había superado todas las expectativas.

Con ayuda de sus futuras vecinas, las dos amigas lograron escarbar un último hueco en la zona previa a la “protoperiferia” que un par de intrépidas tiendas comenzaban a dibujar en dirección a la estatua del Oso y el Madroño. Aparentemente, en Sol ya no cabía nadie más.

“Creo que todo esto me interpela directamente”, reconoce Nata, compañera de piso provisional de Julia en la actualidad. En menos de dos meses, ha tenido que dejar el piso que compartía con su ex en Villaverde y perdido el trabajo indefinido en una compañía de teatro que le permitía fantasear con meterse en una hipoteca. Mientras se enfrenta a la epopeya de encontrar un alquiler accesible en Madrid –“a través de amigas o conocidas, en Idealista ni de coña”–, comparte piso, y ahora tienda, con Julia.

“El sábado no pude ir a la manifestación, pero decidimos acercarnos el domingo al acto de Sol y fue de lo más emocionante que me ha pasado en mucho tiempo”

“El sábado no pude ir a la manifestación, pero decidimos acercarnos el domingo al acto de Sol y fue de lo más emocionante que me ha pasado en mucho tiempo”

“El sábado no pude ir a la manifestación, pero decidimos acercarnos el domingo al acto de Sol que vimos en redes, y fue de lo más emocionante que me ha pasado en mucho tiempo”, comenta Nata. “Ver a tanta gente de todas las generaciones abarrotando esta plaza para luchar juntas por nuestro derecho a tener una vida digna fue un chute de energía y optimismo. De repente, te sientes acompañada. Sientes que hay miles de personas sufriendo por lo mismo. Que no........

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