Cómo puede responder la UE al segundo Shock de China
La imparable acumulación del superávit comercial de China, que el año pasado alcanzó los 1,2 billones de dólares (1,1 billones de euros), tiene aterrados a las autoridades de todo el mundo. Temen un segundo Shock de China –una pesadilla secuela del original, que hace dos décadas diezmó la industria manufacturera y los empleos en Estados Unidos. En ningún lugar el debate es más candente que en...
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la UE, cuyo déficit comercial bilateral con la República Popular se ha duplicado en los últimos cinco años hasta superar los 1.000 millones de euros diarios en el primer trimestre. Los líderes europeos se reúnen la semana que viene para articular una respuesta. Dar con la reacción adecuada no será tarea fácil.
Los miembros del Consejo de la UE –el máximo órgano de decisión política del bloque– están divididos. Francia favorece el enfoque del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer aranceles y otras restricciones comerciales para desplazar las importaciones chinas. Alemania, Italia y Países Bajos, en cambio, quieren asegurarse el acceso al mercado chino para que los exportadores europeos puedan plantar cara a los rivales locales, siguiendo el renovado modelo de negocio de Volkswagen de trasladar actividad a la República Popular.
Ambos enfoques son discutibles. La propuesta de Ley del Acelerador Industrial de la UE, que exige que la contratación pública favorezca los productos hechos localmente, se queda muy corta comparada con la guerra arancelaria total de Trump. Y abrirse paso en el mercado chino no garantiza el éxito. La aclamada estrategia “en China, para China” de Volkswagen ya está dando señales de agotamiento ante la implacable competencia de precios de los rivales locales.
Sin embargo, el foco en reducir el superávit comercial agregado de China es en........
