Tocarte
Vienen calores y vienen excusas para tocarse. Tocarse de fiesta, que no es lo mismo que molestarse en el transporte público, que chocarse los carritos ... en el pasillo del súper, que rozarse el hombro para ver el Cortilandia o que olerse las axilas puño en alto para reivindicarle cosas a las personas que nos gobiernan con las ventanas cerradas, calefacción y un buen aislante en los cristales.
Hablo de las ferias del libro, por supuesto, pero también de la feria Medieval de Torrejón o de Yepes, del macrofestival de Aranda de Bracamonte y del mercadillo de los miércoles de Los Belones.
Tocarse en primavera, antes de las playas apretadas, las colas para comprar helados y las apretadas mesas del chiringuito, parece tener otro sentido. Quizá sea que aun no sudamos tanto, que el calor aún no ha convertido el cerebro en esa sandía acuosa en que se transforma cuando ya el sol se pone encima de los hombros y, sin embargo, aún........
