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Ojos cerrados con Senegal

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03.04.2026

El presidente de Senegal, Bassirou Diomaye Faye, visitó la pasada semana Madrid, donde fue recibido con honores, reunión incluida con el rey Felipe VI y ... con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

«Esta visita forma parte de los esfuerzos continuos para fortalecer los lazos de amistad y cooperación entre Senegal y España», subrayó una nota oficial senegalesa, en la que se añadía que la delegación contaba con la presencia del ministro de Exteriores, Cheikh Niang, que se entrevistó con su homólogo español, José Manuel Albares. La visita era la devolución de la que hizo Pedro Sánchez en 2024 a Dakar, seguida de una del presidente senegalés a Sevilla en 2025 para participar en la Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo.

Estamos hablando de un país con el que España ha estrechado lazos en busca de negocio, pero sobre todo para garantizar una mayor vigilancia de sus costas. Senegal es emisor de inmigración irregular por vía marítima, con el añadido de que la distancia entre el país africano y las costas de Canarias hace que la travesía sea muy arriesgada para quienes se aventuran a ese 'salto' marítimo.

En vísperas de la visita llegó la noticia de la decisión de la asamblea legislativa senegalesa de endurecer las penas contra quienes practiquen la homosexualidad, de manera que pueden enfrentarse a diez años de reclusión carcelaria. Sobre eso no consta palabra alguna de la Casa Real española, como tampoco de Presidencia del Gobierno y ni siquiera del Ministerio de Asuntos Exteriores. Tampoco de los partidos de la oposición. Así, los mismos que defienden la ofensiva bélica contra Irán con el argumento de que persigue a las mujeres y cuelga a los homosexuales, han guardado un espesísimo silencio con el caso de Senegal.

La conclusión es clara:se da por bueno que haga en su tierra lo que considere con tal de que blinde sus fronteras. Aplicando el viejo principio de 'ojos que no ven, corazón que no siente', Occidente, que va por la vida reivindicando su papel de garante de los derechos humanos, ha optado por ponerse una venda y no querer saber lo que sucede allí donde, de un día para otro, funciona la vigilancia costera y se combate a las mafias de la migración.

Los legisladores senegaleses son soberanos a la hora de decidir qué hacen en su país, pero cuando hablamos de relaciones exteriores, debería haber algo de coherencia en las cancillerías de países democráticos. De lo contrario, no nos quejemos de lo que pasa en Hungría...

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Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación


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