Vigencias futuras
El otro día, viajando de Bogotá a Medellín, me encontré en el aeropuerto un punto de Baloto. Compré uno. En realidad tres, y con revancha…
Ahora, yo no compro Baloto para hacerme rico. Lo compro por el imaginario de no volver a preocuparme por la plata. Que al principio parece lo mismo pero no lo es.
Y es que hay una sensación que me viene persiguiendo los últimos años, estos primeros de adultez formal, pero en especial desde que nació mi primera hija hace un........
