La levedad del progresismo con la corrupción
Nunca en Colombia existió un gobierno tan cercado por el delito como el que acaba de terminar. Nunca se había hecho un uso tan descarado de los recursos públicos para generar contrataciones de personas e infraestructura buscando —de manera desesperada— la continuidad de ese circuito de latrocinio que representaron los pasados cuatro años. Realmente, Colombia se salvó de haber caído irremediablemente en el mayor abismo oscuro de su historia.
La izquierda había llegado al poder en Colombia aupada sobre la poderosa narrativa de la corrupción en los gobiernos que la habían antecedido. Tocaron la fibra del hastío de millones de colombianos con gobiernos donde siempre hubo algún episodio emblemático: el Proceso 8.000, la Yidispolítica, Odebrecht, los Centros Poblados, etc. Tanto los políticos del Pacto Histórico como sus influenciadores y sus bodegas supieron inducir en la mente de los colombianos la necesidad de cortar esta senda y asumir un supuesto cambio que ellos representaban.
Y habían transcurrido pocos meses del gobierno del “cambio” cuando me invitaron a un debate sobre la reforma de la salud. El escenario fue el emblemático auditorio Luis Carlos Galán, de la Universidad Javeriana y, en un........
