Quedan las brasas
En Ceuta, quedan muchos rescoldos de difícil extinción tras la descomunal invasión magrebí. Consecuencias lógicas de un incendio inhumano y geopolítico tan desbocado, presto a envolverse otra vez en llamas con relativa facilidad. Una rebelión consentida en origen que lleva adherida un mensaje incorporado para su atribulado destinatario. Un desmedido asalto que deja víctimas mortales, revela una inquietante vulnerabilidad, desnuda una atorada capacidad de respuesta, retrata la miseria humana, explosiona el debate sobre la inmigración y agrava la convivencia y la seguridad en las calles de esta ciudad fronteriza.
Para que ya no haya dudas: Marruecos puede ocupar Ceuta cuando se lo proponga. Sola o en compañía de sus mafias controladas. Siempre tendrán a mano reclutar a decenas de miles de súbditos a quien obligar o deseosos de abrazar una vida menos harapienta en esa tierra que anhelan, enganchados a las redes sociales. De momento, ahí queda el efecto demoledor del primer ensayo. Se asiste a la pasmosa ocupación tan desairada como desarmada de un territorio ajeno sin recibir a cambio amonestación internacional alguna........
