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Quini: del secuestro al sainete

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08.04.2026

La plataforma Movistar+ ha estrenado la serie ‘Por cien millones’, una ficción inspirada en el secuestro del futbolista Enrique Castro ‘Quini’ en 1981, cuando jugaba con el Barça. El título hace referencia a los cien millones de pesetas que los secuestradores reclamaron al Barça a cambio de su libertad.

A pesar de usar algunas imágenes reales de la época, incluidas las de algún partido, la serie está repleta de licencias narrativas que convierten unas circunstancias trágicas de gran sufrimiento en una especie de sainete ligero. Una comedia negra que humaniza a los secuestradores y relativiza el miedo y el dolor del jugador y de su familia. ‘Por cien millones’ podría ser una especie de ‘tres tontos muy tontos’. O, como dicen los propios personajes en el primer capítulo, “unos putos desgraciados que juegan a ser malos”. La serie, de tres episodios, pone el foco en la miseria de los protagonistas: hombres en el paro presionados por las ilusiones de sus esposas, que lamentan las estrecheces económicas. El histrionismo que caracteriza las interpretaciones convierte el relato en una historia pintoresca. Venden el secuestro como una chapuza sin maldad de unos delincuentes inexpertos. Pero lo cierto es que Quini pasó veintiséis días en un zulo. En la agonía final del cautiverio, la serie parece darse cuenta del exceso de frivolidad en el relato y fuerza una secuencia de angustia para intentar compensarlo. Se recrea un instante dramático de desesperación de Quini que se incluye de manera súbita y exagerada, como si los creadores fueran conscientes de haber perdido el tono. El parche no hace más que confirmar la ligereza del planteamiento. Quizá lo más incómodo de ‘Por cien millones’ es que está basada en hechos reales, y la parodia resulta desalmada con la realidad. Quini parece ajeno al drama mientras pueda ver el fútbol por la tele; la extrema bondad de los secuestradores anula la gravedad del delito, los policías no tienen muchas luces y Núñez es un secundario sin sentimientos, más preocupado por el dinero y los goles que por el jugador. La comedia utiliza la música de los ochenta y los programas de televisión para retratar la España de la transición en un barrio pobre de Zaragoza. Pero la serie no consigue explicar bien el contexto futbolístico y social de la época. Todo queda en una caricatura superficial e inverosímil muy injusta con Quini.


© Mundo Deportivo