El mundo como empresa, las instituciones como obstáculo
Columna de Opinion de María Alejandra Victorino Jiménez*
El mundo visto como un mercado, los países como empresas y sus habitantes como fuerza de trabajo. Los ejércitos como áreas de seguridad privada. Los monopolios y oligopolios son permitidos, incluso celebrados, cuando pertenecen a las grandes potencias. Las economías pequeñas y medianas, con poca capacidad de defensa o negociación, reducidas a producir para alimentar cadenas globales que no controlan. En este mundo-mercado, los derechos relevantes no son los de las personas, sino los de las empresas-potencia, que siempre deben ganar.
El orden internacional como un conjunto de empresas que pueden ser absorbidas (invadidas), compradas (destruidas) o reemplazadas (reconstruidas) sin importar quién habita en esos territorios es desolador y profundamente reduccionista. Este es el orden que Donald Trump le propone al mundo, sin mayor sonrojo, lo volvió a poner sobre la mesa al cuestionar abiertamente el multilateralismo y el derecho internacional, y al promover una visión del mundo basada en la fuerza y la transacción.
“El mundo está en medio de una ruptura, no de una........
