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El futuro de la Amazonía se define en las urnas este 8 de marzo

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07.03.2026

Todo lo que necesita saber sobre el poder, la deforestación y la biodiversidad en la región amazónica está en la Silla Amazonía.

Por Monseñor Francisco Duque*

La elección del próximo Congreso de la República no es solo un proceso político, sino una decisión sobre la seguridad climática, económica y social del país. A los candidatos que resulten elegidos para ocupar una curul en la próxima legislatura les corresponde asumir una tarea histórica: impulsar las transformaciones estructurales que la Amazonía necesita con urgencia para continuar sosteniendo la vida de millones de personas.

El próximo 8 de marzo, Colombia volverá a elegir a quienes tendrán en sus manos la responsabilidad de legislar el rumbo del país. 

Con cada elección definimos el tipo de nación que queremos ser. En esta ocasión, debemos hacernos una pregunta que trasciende cualquier diferencia ideológica, partidista o regional: ¿Elegiremos un Congreso que proteja la vida o uno que permanezca indiferente ante su deterioro?

Hablar hoy de elecciones sin tener en cuenta el futuro de la Amazonía es ignorar una de las decisiones más trascendentales que enfrenta Colombia: la defensa de la vida, en un planeta que se enfrenta a los impactos de una bancarrota hídrica global y a la triple amenaza del cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación. 

Durante décadas, la conservación de la Amazonía se ha tratado como una preocupación exclusiva de ambientalistas o científicos. Esa visión ya no es sostenible. Protegerla dejó de ser un asunto ambiental hace mucho tiempo, para convertirse en un tema de supervivencia nacional.

La Amazonía colombiana contribuye a la regulación del clima y los ciclos de lluvias, protege las fuentes de agua, estabiliza la producción agrícola, sostiene economías regionales y garantiza la seguridad hídrica de millones de personas. Sin los bosques amazónicos, nuestro país se enfrentará a sequías e inundaciones cada vez más intensas y frecuentes, a la pérdida de productividad agrícola y al aumento de conflictos sociales y territoriales.

Desde la perspectiva de las comunidades de fe, la defensa de la Amazonía no representa una agenda ideológica ni partidista, sino una responsabilidad moral. Las tradiciones espirituales coinciden en un principio fundamental: la Creación no es propiedad de una generación, sino un legado compartido que debe ser protegido. 

Preservar la Amazonía es proteger nuestro planeta; es cuidar la vida. Y este último es un imperativo ético que debe traducirse en decisiones políticas, como la elección de nuestros legisladores.

Los senadores y representantes a la Cámara que elijamos el próximo 8 de marzo, llevarán sobre sus hombros la responsabilidad de impulsar las transformaciones estructurales que la Amazonía y Colombia necesitan con urgencia. Entre ellas, fortalecer el marco legal contra la deforestación y las economías ilegales que destruyen los bosques; garantizar la protección de los derechos territoriales de los pueblos indígenas y las comunidades locales; priorizar la transición hacia economías sostenibles que generen desarrollo sin destruir la base natural del país; e impulsar políticas públicas que conecten seguridad, desarrollo rural y protección ambiental.

Los científicos advierten que los próximos años determinarán si la Amazonía puede mantener la capacidad de sostener el equilibrio climático del planeta o si llega a un punto de no retorno. 

Hoy, el llamado es a votar con conciencia del momento histórico que vivimos. Preguntemos a los candidatos qué proponen para proteger la Amazonía. Exijamos compromisos claros con la sostenibilidad, la justicia ambiental y el cuidado de la vida.

Las elecciones pasan, los periodos legislativos terminan, pero las decisiones que se tomen sobre esta importante región marcarán el destino del país durante generaciones. Por esta razón, necesitamos líderes que comprendan que la protección de los bosques es una condición para la paz, la prosperidad y la estabilidad de Colombia.

El 8 de marzo, no solo elegiremos a los próximos congresistas, sino también el futuro de la Amazonía y de nuestro país.

* Monseñor Francisco Duque. Obispo de la Iglesia Episcopal Anglicana de Colombia y miembro del Consejo Asesor de la Iniciativa Interreligiosa para los Bosques Tropicales (IRI-Colombia).


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