Semana Santa en Sevilla, dogma y turismo
Crecimos los de la generación baby boomers (1950-1965) en una Colombia tratando de sacudirse de la pesada influencia española franquista. La educación jesuítica imponía el patrón de “Los Marianos”, versión menos radical que la de “guerrilleros de Cristo Rey” de Sánchez Covisa y similares. Pero, aun así, el temor de no posible salvación por fuera de los cánones de la Santa Madre Iglesia aterrorizaba a muchos.
La Semana Mayor (o Santa) eran momentos de verdadero recogimiento, donde se imponía la música religiosa clásica y los mayores nos sometían al sermón de las Siete Palabras; reinaba la HJCK; la TV en blanco y negro se limitaba a transmisiones de 6 horas en un único canal y miércoles y viernes santos se montaba la romería de visitar monumentos sagrados en iglesias vestidas de negro y morado, y nosotros con atuendo de pantalón corto y las niñas con velo. Nuestra resurrección llegaba antes de la de Cristo, el sábado, pues se restablecía el comercio y la programación TV-radial, con Lizarazo en Radio 15 y los Beatles de nuevo.
Para finales de los años setenta, poco quedaba de estas tradiciones religiosas en una Bogotá más liberal, aderezada en la calle 60 por el Parque de los Hippies, la tropibomba y emulaciones de Woodstock en el Parque Nacional. Pero en Cauca y Nariño, congelados en el tiempo, estas tradiciones siguieron........
