¡Viva Cristo Rey!
Después de cuatro años de monólogos eternos disfrazados de consejos de ministros, donde se mostraba la triste realidad de un gobierno ridículo, superfluo, resentido, envidioso y colmado de odio y degradación, hoy Colombia se complace en escuchar las alocuciones presidenciales llenas de decencia, optimismo, mensajes de recuperación, progreso, unidad y trabajo.
Y entonces se revuelcan de ira e impotencia los zurdos petristas que ven al presidente De la Espriella con los mayores índices de popularidad y reconocimiento en Latinoamérica, mientras asimilan que el desprecio por sus líderes se “expande por las estrellas del universo”, y se les arrebata el poder de dominación de un Estado que allanaron e inundaron de impudicia, degeneración, latrocinio y corrupción.........
