menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Odiar a las mujeres de izquierdas

19 0
18.03.2026

Odiar a las mujeres de izquierdas. / Elisa Martínez

Se han sucedido estos días los relatos de algunas mujeres sobre el calvario que aguantan por el hecho de dedicarse a la política en formaciones de izquierdas. La portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento de la capital Rita Maestre lleva meses recibiendo en su domicilio de madrugada la visita de desconocidos en busca de sexo pagado. Por lo visto, alguien ha facilitado en una aplicación de mensajería la dirección de la casa que comparte con su pareja y sus hijas pequeñas haciéndola pasar por un prostíbulo. Qué asqueroso y qué intrusivo que un putero en estado de embriaguez despierte a tu bebé en plena noche, y te obligue a hablar con él aunque sea para decirle que se largue. La eurodiputada de Podemos Irene Montero soportó toda una legislatura como ministra con la indeseada compañía de una caterva de ultras apostada en los alrededores de su hogar acosando a su familia, incluidos tres niños. La semana pasada denunció amenazas de muerte procedentes de una organización neonazi fundada en Texas, calificada como terrorista por parte del FBI y del Departamento de Justicia norteamericano, y que se dedica a manipular a jóvenes para inducirles a la autolesión e incluso el suicidio. En un mensaje se habría encontrado una amenaza directa a Montero, como "una venganza contra la sociedad", con su dirección. Hace unos días, la policía detuvo a dos hombres en Toledo y Valencia por acosar y amenazar a la secretaria general de Podemos Ione Belarra a través de las redes sociales. Uno, simpatizante de ultraderechas, y otro con abundantes antecedentes penales, lanzaban cientos de mensajes como "muerte a todas las rojas y perroflautas", el primero o "te meto un tiro en la cabeza feminazi comunista de mierda", el segundo. Hay que tener vocación para seguir en la vida pública sufriendo este tipo de asedios.

No es profesional de la política pero defiende planteamientos feministas y progresistas en programas de televisión la comentarista Sarah Santaolalla, que se ha convertido en el blanco favorito de los radicales de derechas, machirulos hiperventilados y ¡sorpresa! un par de señoras que se suman a la fiesta con lamentables alusiones directas al físico de la joven. En la reciente vandalización de la tumba de las Trece Rosas en el cementerio de La Almudena se incluyeron amenazas de muerte contra Santaolalla, cuyos datos personales fueron filtrados y divulgados en canales ultras. Ha denunciado por acoso en tres ocasiones este año al agitador y propagador de bulos Vito Quiles. La primera fue por seguirla en taxi desde su trabajo hasta su casa, en la última le acusa de una agresión a la salida de un acto celebrado en el Senado, por la que requirió asistencia médica en un brazo, y que motivó que se le haya puesto escolta policial para algunos de sus desplazamientos. Él la demandó a su vez por denuncia falsa. La jueza encargada de este procedimiento rechazó imponer una orden de alejamiento a Quiles por no acreditarse el riesgo objetivo que sufre Santaolalla, y dos sindicatos policiales han calificado de "escandaloso" el uso de un dispositivo de seguridad cuya necesidad ponen en duda. Vaya por Dios, otra llorona y sobreactuada que se hace la víctima sin que todavía la hayan matado. Con semejantes ángeles custodios no necesitamos enemigos. Escandaloso me parece a mí lo solas que están las mujeres de izquierdas, y el odio que despiertan, pues a la hora de la verdad el sistema vela por los violentos de siempre.


© La Opinión de Zamora