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El hito de un emblemática planta asturiana: se cumple un siglo desde que el primer tanque español salió de Trubia

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24.05.2026

El hito de un emblemática planta asturiana: se cumple un siglo desde que el primer tanque español salió de Trubia

La Guerra Civil impidió la producción en serie del "A4", el modelo que en 1926 ideó la fábrica que hoy, bajo Santa Bárbara, continúa construyendo vehículos blindados con la tecnología más puntera

La mitad del "Trubia A4" desarrollado en 1926 "Hunter" y la mitad de un "Hunter", fabricado por Santa Bárbara, para el Ejército de Letonia. / LNe

El primer tanque que tuvo el Ejército español se construyó hace un siglo en Trubia. Fue en la entonces denominada Real Fábrica de Armas de Trubia, creada a finales del siglo XVIII por el Estado para pertrecharse militarmente ante la expansión napoleónica en Europa. El emplazamiento era idóneo por lo recóndito de aquella pradera a orillas del río que dio nombre tanto a la factoría como a la localidad que fue creciendo a su alrededor. El primer hospital y la primera capilla del pueblo estaban dentro del recinto fabril. Los trubiecos nacían y se bautizaban a unos metros de las municiones que allí se forjaban. "Fue la Fábrica la que dio origen a la localidad de Trubia, no al revés", explica Raúl Marcos, director del enclave que hoy pertenece a Santa Bárbara Sistemas, filial de General Dynamics European Land Systems (GDELS), de propiedad estadounidense.

A pesar de que la instalación nació con el propósito de defender a España del ataque de fuerzas invasoras, el primer tanque que alumbró, en el año 1926, no se fabricó por una orden de la dirección de la empresa. Aunque sí influyó la reciente derrota que habían sufrido en 1921 las tropas españolas en la guerra del Rif, el conocido como Desastre de Annual. Aquello hizo plantearse a los militares del país la necesidad de modernizar las fuerzas armadas.

No obstante, la iniciativa de construir un tanque partió de una serie de hombres concretos de la Real Fábrica. Fue una "iniciativa particular sin que hubiera mediado solicitud oficial alguna ni, en consecuencia, hubiera ningún presupuesto asignado al mismo", según relata el historiador militar mierense Artemio Mortera. Aquel proyecto fue impulsado por el comandante Víctor Landesa, el capitán Carlos Ruiz de Toledo y el maestro armero Rogelio Areces. El director de la Fábrica, el coronel Víctor Pérez Vidal, "considerando la utilidad que supondría para el Ejército el disponer de estos medios de combate de fabricación........

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