La derecha atroz de la pantalla
Desde 2023 hasta mediados de 2026 se llevaron a cabo 14 comicios presidenciales en América Latina y el Caribe. De esas elecciones, 11 fueron ganadas por alguna de las dos formas que asume la derecha reaccionaria regional desde la segunda década del presente siglo. Únicamente en tres países fueron electos mandatarios progresistas: Claudia Sheinbaum en México, Bernardo Arévalo en Guatemala y Yamandú Orsi en Uruguay. Pero solo en dos casos se observaron continuidades políticas: Ecuador y México. En el resto, los electorados castigaron a los candidatos de los partidos gobernantes. El "voto castigo" se impuso, en la última década, como una costumbre en los procesos electorales latinoamericanos y caribeños.
Una tipología de las dos derechas que tributan a los aires trumpistas incluye a los securitistas, cuyo máximo exponente es el salvadoreño Nayib Bukele --matriz que también identifica a la costarricense Laura Fernández y al chileno José Antonio Kast--, y a la derecha liberticida, expresada por Javier Milei y por Abelardo de la Espriella. El primero define a su enemigo como el criminal y utiliza el aparato estatal para concentrar poder a cambio de garantizar seguridad física. En el caso del mandatario argentino, el enemigo declarado es el Estado y la casta política que lo representa (siempre que no sea de su partido). El resto de los presidentes de derecha fluctúa en el rango existente entre estos dos modelos, según la conveniencia del momento y las órdenes recibidas del Departamento de Estado de EEUU.
Las causas estructurales de la elección de candidatos securitistas y liberticidas no se vinculan con una supuesta derechización cultural de la sociedad. Se ligan, más bien, a un castigo electoral conectado con la incapacidad de transformar las estructuras........
