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El himno de La Internacional: Una deriva española

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04.05.2026

Arriiiba, parias de la tieeerra… No, seguramente no es eso lo que se oyó por primera vez en España, en 1900, del himno que, desde entonces, cantamos y cantamos sin parar. Lo que más bien debió de oírse fue algo así como Arriiiba los pobres del muuundo… La cosa tuvo lugar en el Centro de Sociedades Obreras que, en el número 24 de la madrileña calle de Relatores, albergaba la sede de una multitud de sociedades de oficio. El día de su inauguración, y tras varias intervenciones habladas, “el Orfeón Socialista cantó el himno ‘La Internacional’, despertando entre los 8.000 trabajadores que se extendían por el espacioso local, […] delirante entusiasmo” (El Globo, 24-I-1900; la cifra suena a errata).

La coral había sido organizada “recientemente” (La Correspondencia de España, 26-I-1900), pero no era el primer orfeón obrero español (para una consideración general acerca del lugar de los orfeones en las culturas obreras, vale la pena Ph. Gumplowicz. “Le dossier orphéon: Musique et sociabilités”, en Collectif Revoltes Logiques. Esthétiques du peuple. Paris: La Découverte, 1985). Desde 1893, existía en Bilbao otro, igualmente integrado en un centro de sindicatos de oficio, que acompañaba cada año los actos conmemorativos del Primero de Mayo o de La Comuna de París. Es más, de esa matriz (y bajo la dirección del “compañero Bernardo”), habían ido desprendiéndose hijuelas en otros centros obreros como Eibar o Sestao (La Dinastía, 3-V-1894). No parece que La Internacional formase parte de su repertorio; en el 1º de Mayo de 1896, por ejemplo, los cantos ejecutados fueron el Himno Operario del 1º de Mayo, La Fiesta del Trabajo, A la Revolución, Los Trabajadores, A la Commune, Al Obrero, La Unión y El Pan del Pobre, estas dos últimas, al parecer “nuevas” (La Lucha de Clases, 25-IV-1896). Dos años más tarde, en 1898, el orfeón publicaba un folleto que se anunciaba como “Himnos socialistas cantados por el Orfeón Socialista de Bilbao (letrillas)”, y se vendía por el humilde precio de 25 céntimos (La Lucha de Clases, 29-I-1898), hoy inencontrable.

Volvamos a Madrid. Tras aquella primera velada, La Internacional parece haberse oído en cada acto sindical de masas: en el Teatro Eldorado, con ocasión del aniversario de La Comuna, el 18 de marzo de 1900, al lado de otros himnos más habituales, como La Marsellesa (seguramente la de la Paz [véase https://kaosenlared.net/la-marsellesa-de-la-paz/]) y A la Comuna (El Heraldo de Madrid, 19-III-1900); y también, claro está, en la velada vespertina en el Teatro Novedades con la que el obrerismo madrileño celebraba el Primero de Mayo, tras el mitin mañanero en el Frontón Central y la merienda y gira campestre en la Fuente de la Teja (Correo de Madrid, 2-V-1900). Y así años y años, salvo tiempos de censuras y prohibiciones.

Concretamente, ¿qué era lo que cantaba el Orfeón Socialista?, ¿qué letra de La Internacional? Vayamos al origen del asunto (véase S. Llano. “Noising forth social change: The Orfeón Socialista de Madrid, 1900-1936”. Journal of Spanish Cultural Studies, XX [3], 2019, p. 257-270). En el marco de la Asociación Artístico-Socialista, que incluía también un centro dramático de aficionados (El Heraldo de Madrid, 26-IV-1900), el coro había sido creado por Francisco Mora Méndez, que sin duda compartía la creencia, expresada por el semanario vasco La Lucha de Clases (11-III-1905) de que, a diferencia de los discursos, “la música […] alcanza a seducir todas las inteligencias, por menguadas que fueren, y sus vibraciones, si son algo inspiradas, electrizan a los adeptos de un ideal y contagian los órganos sensitivos de la masa indiferente”.

En 1900, Mora (Figura 1) acababa de trasladarse a Madrid, procedente de Barcelona. Había nacido en 1842 en una aldea toledana, y de muy niño trasladado a Madrid, en donde aprendió el oficio de zapatero, el que siempre consideró el suyo. La peripecia vital de quien es referencia insoslayable del obrerismo español (incluyendo su condición de fundador de la Primera Internacional en nuestro país, corresponsal de Engels y participante en las agrias disputas entre socialistas y anarquistas) es relativamente conocida (Figura 2); pero nos interesa aquí destacar que, de muy joven, sacó tiempo para, además de aprender a leer y escribir, cursar estudios de canto en el Conservatorio madrileño, en donde aprovechó las enseñanzas de Ruperto Chapí, lo que hubo de permitirle aceptar contratos de intérprete lírico en Cataluña y en Francia.

Sus estancias en este país y, tal vez sobre todo, su correspondencia internacional debieron de permitirle tener conocimiento de la aparición en 1887 de aquel himno, L’Internationale, que a iniciativa del Partido Obrero Francés, creado en 1882, haría suyo la Segunda Internacional, constituida en 1889.

¿Pero qué himno era aquel?, ¿cuáles sus paroles, y cuál su musique? Otra vez, habremos de remar hacia atrás, regresar un momento a La Comuna de París, aquel mundo inaugural de tantas cosas (con la buena ayuda aquí de R. Brécy. “À propos de ‘L’Internationale’ d’Eugène Pottier et de Pierre Degeyter”. Revue d’Histoire Moderne et Contemporaine, 1974 [2], p. 300-308) . Todo parece haber empezado con la pena de un comunero tras la caída de un amigo. El poeta obrero Eugène Pottier (Figura 3), que ya había participado en la revolución de 1848, estaba igualmente en las barricadas de 1871. Incluso había sido diputado de distrito y, en lo suyo, había colaborado con Courbet en la creación de la Fédération des Artistes de la Commune de Paris y, tal vez, en la demolición de la columna Vendôme; incluso pudiera haberse cruzado con Rimbaud por calles y tabernas, o con Louise Michel colocando adoquines para defender una calle. Libró la vida y, con su pena, se puso a salvo en Inglaterra y en Estados Unidos. No así su amigo Gustave Lefrançois (como otras varias decenas de miles de comuneros y comuneras, que fueron masacrados o enviados a enloquecer en los presidios coloniales), a quien dedicará un poema en septiembre de 1871, cuyo manuscrito está hoy conservado en el Instituto de Historia Social de Amsterdam (Figura 4).Vuelto del exilio en 1880, el Partido Obrero Francés (y más concretamente, su........

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