Perú: el tiempo de la excusa terminó, urge el cambio con responsabilidad
El Perú vive atrapado en una contradicción que ya no admite excusas: contamos con las formas de una democracia (elecciones, Constitución, descentralización), pero carecemos de la sustancia que la hace viable. No es un problema de normas; es un déficit de cultura política, de instituciones y de acuerdos básicos. Sin madurez cívica, la democracia se vuelve un ritual vacío y el país, un territorio a la deriva. La primera carencia es un pacto mínimo de convivencia. La democracia exige reconocer al adversario como legítimo, aceptar resultados electorales y respetar reglas estables. En el Perú, cada elección reabre la sospecha, cada derrota se cuestiona y cada victoria se ejerce como revancha. Así, la política deja de ser un espacio de deliberación para convertirse en una arena de confrontación permanente. Esta desconfianza se traduce en cifras alarmantes: según el Observatorio de Prospectiva (CEPLAN), la desconfianza hacia los partidos políticos superó el 93 % en zonas urbanas en 2024, mientras........
