Mecanografía, ¡ar!
18 de octubre 2026 - 03:12
Se apuntó el adolescente a las clases de mecanografía que ofreció el colegio. Lo heroico era que tenían lugar a deshoras; los sábados por la mañana, franja horaria exclusiva de los condenados por haber gamberreado, vagueado con chulería o faltado a la autoridad. Para colmo de su mérito, no había ese día autobús –“la ruta”– para poder llegar a aquel centro de duro enladrillado entre trigales y detrás de un canal de alivio de los afluentes urbanos del Guadalquivir. La mecanografía era algo tenido por conveniente, y era una labor autómata que podía ser divertida, porque nunca se paraba de mejorar con la práctica: “asdfgf”, “awertr”. En realidad, en esas horas de desierto........
