Pujol, caza mayor
Era difícil, muy difícil, encontrar una excusa mínimamente sostenible para justificar que un hombre de 95 años, con una salud precaria, cuyos informes son avalados por los equipos forenses de la propia Audiencia Nacional, fuera obligado a viajar hasta Madrid a declarar, cuando podía hacerlo sin riesgos a través de Zoom.
Los informes forenses eran contundentes: Jordi Pujol "no está en condiciones físicas ni cognitivas" de ser juzgado ni de poder ejercer su defensa, después de valorar que padece un deterioro cognitivo moderado y pérdida de memoria, además de una seria precariedad física. Adicionalmente, hay documentos acreditados presentados en el juzgado que confirman que el president tiene “marcadores de Alzheimer” y problemas graves de movilidad. Finalmente, Jaume Padrós, su médico personal y expresidente del Col·legi de Metges de Catalunya, asegura que Pujol "no está en condiciones de defenderse", ni de mantener un hilo argumental o dialéctico coherente a causa de su deterioro cognitivo". Lo que le lleva a considerar que........
