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Una crisis de país en manos de un Govern inoperante y torpe

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tuesday

Que mientras la comunidad educativa de Catalunya clama contra la política del Govern en materia de enseñanza la principal preocupación del president de la Generalitat, Salvador Illa, haya sido la suerte de los integrantes de la Global Sumud Flotilla interceptados por el ejército de Israel cuando iban hacia Gaza, se supone que para llevar ayuda humanitaria, lo dice todo del nivel de los gobernantes que tiene el país. Catalunya tiene incendios abiertos, y no precisamente menores, en muchos frentes, como en el sector educativo, en el mundo sanitario, en la red del transporte público de Rodalies, en el retroceso alarmante del uso de la lengua catalana o en el aumento exponencial de la inseguridad ciudadana, pero resulta que el líder del PSC ha gastado las energías en interesarse por la situación de la flotilla y, lógicamente, en condenar a Israel, no en aportar soluciones a ninguno de los múltiples problemas que en estos momentos inquietan a los catalanes.

Al contrario, los socialistas son expertos a la hora de negar la realidad, de esconderla, de tergiversarla en función de su conveniencia, y el 133.º president de la Generalitat hace tiempo que trata con desdén las demandas del cuerpo central de la comunidad educativa, cuyo incumplimiento amenaza con llevar el sistema educativo de Catalunya al colapso en un final de curso muy movido. Las carencias en este sector no son nuevas, vienen de lejos, y la polémica en torno a la presencia de agentes de los Mossos d'Esquadra en los institutos no es más, por mucho que vayan de paisano y desarmados, que la parte llamativa de una situación cada vez más grave. La idea podría parecer una ocurrencia, pero no, resulta que es una iniciativa de lo más seria del Govern —"Hay que innovar", ha justificado la consellera de Drets Socials i Inclusió, Mónica Martínez Bravo— para tratar de resolver las consecuencias del clima conflictivo creciente que se produce cada vez con más intensidad en más centros educativos de todo el país.

Es cierto que la tensión entre alumnos, la falta de respeto, las amenazas, las agresiones verbales y en algunos casos también físicas al profesorado, y las prácticas sospechosas en torno a las escuelas han ido en aumento en los últimos tiempos, pero, a pesar de que algunas clases se han convertido en........

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