Sin redes sociales
Jonathan Haidt, en su libro La Generación Ansiosa, comienza con una pregunta provocadora. ¿Enviarías a tu hijo de 10 años a Marte sin saber las condiciones en las que se encontraría, sin idea de si la atmósfera sería respirable y sin ninguna pista sobre su posible regreso? Parece un ejemplo extremo, pero no lo es y Haidt lo equipara a lo sucedido alrededor de 2012 cuando otorgamos a los hijos teléfonos celulares inteligentes y posteriormente les dimos, a través de ellos, acceso a redes sociales.
Haidt usa la evidencia científica con la que ya se contaba —que el cerebro de los adolescentes aún se encuentra en franca formación y en procesos sumamente pertinentes para la salud mental y la evaluación del riesgo— y agrega la evidencia recopilada de los últimos años. Los datos son claros. Los niños y jóvenes........
